La Región de Murcia se enfrenta a la expansión del avispón oriental, una especie invasora que ha comenzado a asentarse en el territorio y que supone una seria amenaza para el medioambiente y la apicultura. La localización de varios nidos en la comunidad encendió las alarmas el pasado otoño, al tratarse de un insecto con una enorme capacidad de reproducción y colonización.
A diferencia de otras avispas, el avispón oriental se adapta con facilidad a climas cálidos y zonas áridas, lo que favorece su rápida expansión en la región. El aumento de las temperaturas y la prolongación de los periodos de calor, asociados al cambio climático, amplían además su temporada de actividad. Un solo nido puede generar entre 200 y 500 nuevas reinas en un año, frente a una o dos en el caso de las avispas comunes, lo que multiplica el riesgo de proliferación en muy poco tiempo.
Otro de los factores que dificulta su control es su comportamiento. Este avispón no construye nidos en altura, sino que los entierra en el suelo, haciéndolos mucho más complicados de localizar. Además, presenta un carácter especialmente agresivo y su picadura puede atravesar incluso la ropa protectora utilizada por los apicultores, lo que incrementa el peligro para cualquier persona que se encuentre con un nido de forma accidental en el campo.
El impacto más grave se produce en el ecosistema. El avispón oriental es un depredador voraz de insectos esenciales para la polinización, en especial de las abejas. En pocos días puede arrasar colmenares enteros, poniendo en jaque no solo a la apicultura, sino también a la biodiversidad y a cultivos que dependen directamente de la polinización.
Con la llegada de la primavera, la especie entra en su fase de mayor expansión. Por ello, desde el sector se insiste en la necesidad de extremar la precaución, evitar acercarse a posibles nidos y avisar de inmediato a las autoridades. Apicultores y expertos reclaman protocolos claros de actuación y campañas de detección temprana que permitan frenar la propagación de esta especie invasora antes de que su impacto sea irreversible para el conjunto del ecosistema regional.